viernes, 6 de agosto de 2010

EL PENSAMIENTO Y EL UNIVERSO

Me gusta leer divulgación científica y me mantengo al día respecto a los descubrimientos científicos, entre ellos los que se refieren al universo; he leído sobre multitud de temas: sobre relatividad, sobre física cuántica, cuerpos celestes, materia oscura, antimateria o acerca del big-bang. No puedo comprenderlo al detalle, ni tampoco lo intento, ya que mi formación ha ido por otro camino, pero me conformo con disfrutar de los misterios que equipos de mentes laboriosas y geniales van arrancando al universo.

Así que, siendo psicóloga, hace unas semanas me asaltó una duda: ¿qué sería el pensamiento desde el punto de vista físico? Formulé la pregunta a algunos amigos y me dí cuenta del abismo que hay entre los especialistas en la materia inanimada y los especialistas en los seres vivos, especialmente los seres vivos inteligentes. Sencillamente, lo habitual es que aquéllos ignoren por completo cómo se produce el proceso de pensar y viceversa. Lo normal sería que yo también ignorase por completo cualquier hecho relativo al Universo inanimado.

Ahora sólo formularé muy brevemente lo que aprendí sobre cómo se produce el pensamiento: éste se reduce a procesos químicos y eléctricos - sí, eléctricos- es posible que, para el profano, esto resulte curioso.

Procesos químicos y eléctricos que, de ninguna manera pueden estar divorciados de los procesos físico-químicos de la materia inanimada.

Actualmente se acepta de forma bastante generalizada la teoría del Big-bang como comienzo del Universo que conocemos. Ello sirve para explicar cómo se formaron llas partículas subatómicas, los átomos, os elementos químicos, la materia, las estrellas, los planetas o los agujeros negros.

Pero, nunca he leído que un físico haya hecho referencia a los seres vivos como algo contenido en ese big-bang (que yo no lo haya leído no significa que alguien no lo haya escrito). Es como si la vida fuera "un accidente" no contenido en esa explosión primigenia.

Mucho menos aún la vida inteligente, como si el pensamiento no estuviera incluido en el big bang, en la explosión inicial, como si fuera una sorpresa inesperada.

Sin embargo, no creo que sea así; se me ocurre que, la inteligencia, la capacidad de pensar y ¿por qué no? también la capacidad de sentir, estaban tan incluidas en esa explosión inicial como los átomos, la materia y la antimateria, los astros o los agujeros negros.

Supongo que es algo evidente pero no recuerdo haberlo visto nunca expresado de este modo. Si alguien tiene referencias de algún texto moderno que hable sobre este asunto, le agradecería que las compartiera.

martes, 31 de marzo de 2009

LA INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS SEGÚN HARTMANN

Hace mucho tiempo que leo y me informo acerca de los sueños y la posibilidad de extraer un significado de todas esas imágenes y contenidos surrealistas, de esa especie de segunda vida que llevamos cuando dormimos.

De los muchos estudios que existen acerca de lo onírico, me resulta particularmente atractivo y convincente, el llevado a cabo por el psiquiatra contemporáneo Ernest Hartmann. Por una parte por la seriedad de su trabajo, ya que sus hipótesis se basan en cientos de casos estudiados pero, sobre todo, por otra parte, por que los resultados obtenidos me parecen acertados y útiles, coinciden con mis propias reflexiones y dan respuesta a preguntas que yo misma me he formulado.

Gran parte de las investigaciones de Hartmann se han centrado en personas que habían sufrido una situación traumática, estudiando los sueños que se producían tras ella. Al parecer, esos sueños tienden a reproducir la situación, aunque en contextos diferentes. Por ejemplo, si alguien ha sufrido un accidente de automóvil, tiende a tener pesadillas relacionadas con situaciones de catástrofe como inundaciones, incendios o terremotos. Es decir, lo soñado gira en torno al trauma, pero en forma metafórica.

Con este punto de partida, Hartmann establece la hipótesis de que lo que los sueños reflejan son nuestras emociones y que lo hacen en forma de metáforas. Para él, el sueño es un estado en el cual el cerebro tiende a hacer conexiones mucho más amplias que en la vida real. Cuando estamos despiertos, nuestro foco de atención es mucho más estrecho: estamos atentos a lo que tenemos que hacer en ese momento, a los problemas que debemos resolver para seguir adelante y nuestro pensamiento es rectilíneo, racional. Mientras que cuando dormimos, establecemos conexiones mucho más libres, aunque también relacionadas con las emociones y preocupaciones que nos dominan en cada momento, algunas de las cuales no son ni inmediatas ni conscientes.

Es decir, si tenemos, por ejemplo, un problema en nuestro trabajo con una persona determinada, esa persona se convierte en otra, nuestra oficina se transforma en una casa desconocida que ni es como debería ser, ni está dónde tiene que estar y así sucesivamente. Todos esos elementos, de alguna manera, nos conectan con situaciones similares por las que ya hemos pasado o de las que ya hemos oído hablar y, lo más importante: tratan de ofrecer una solución a partir de nuestras experiencias pasadas.

Las propias imágenes y su trasfondo: la persona que no es quien debería ser, la casa que no es como debería ser, que no está donde debería estar, tienen un sentido. ¿Por qué esa casa y no otra?¿por qué es así y no de otra manera?¿por qué está aquí precisamente? Para Hartmann todos los elementos confluyen en una vía principal: la expresión de nuestras emociones dominantes y la búsqueda de soluciones. Algo así como: estoy angustiado por que he sufrido un terrible accidente, no sé que va a ser de mi, pero mira, también aquél amigo mío pasó por una experiencia similar y salió adelante; y aquella otra persona me contó que...; y, además, yo mismo, cuando era pequeño, fui capaz de sobreponerme a...y lo hice de este modo; quizá lo que me ha sucedido no sea tan grave, seguramente si hago esto y lo otro, podré salir adelante.

En definitiva, según este autor, la manera de entender nuestros sueños es explorar las emociones que el sueño está reflejando. Los sueños, por otra parte, los recordemos o no al despertarnos, en su opinión, tienen una función terapéutica. En ellos revivimos nuestros sentimientos angustiosos, de una forma más lejana, más calmada, sin el peligro de que nuestras acciones y sucesos imaginarios puedan afectar a nuestra vida "real". A través de ése "volver a vivir" somos capaces de ir explorando maneras de recuperarnos.

viernes, 16 de enero de 2009

EL DOLOR PSÍQUICO

Esto es algo que no aprendí en la carrera, sino después de años de práctica y reflexión. Recuerdo que se lo comenté a algunos de mis compañeros de trabajo y que les impresionó profundamente.

Me dí cuenta de que el dolor psíquico, espiritual, anímico o como queramos denominarlo es perfectamente comparable al dolor físico. Quizá no es nada nuevo. Pero sí es cierto que, generalmente, lo pasamos por alto.

Me refiero a que si alguien, por poner un ejemplo, se rompe un hueso, experimenta un gran sufrimiento pero, con analgésicos primero y luego con las adecuadas intervenciones médicas, el hueso vuelve a su lugar, a su forma original y deja de doler, excepto quizá cuando el tiempo es húmedo o frío.

Pienso que el dolor espiritual no es en absoluto diferente y que el principal problema de nuestra ciencia es que aún hoy, no sabemos curar ese dolor, esa herida, con la rapidez con la que se puede curar el dolor de un tejido corporal. Es más, probablemente en muchos casos, no es posible; quiero decir en los casos en que las heridas son profundas y han durado mucho tiempo.

Nos desesperamos, por ejemplo, en el caso de una mujer maltratada que vuelve a los brazos de su maltratador, a pesar de toda nuestra lucha terapéutica para que no lo haga. No nos damos cuenta del todo de que esa persona, su espíritu, está agudamente herido y que esas heridas se han producido durante años, como si una persona se hubiera roto día tras día, hasta que sus huesos hubiesen quedado reducidos a fragmentos, como una bella copa de vidrio que se ha caído al suelo y sus trozos han ido siendo pisoteados un día tras otro.

Los seres humanos nos hemos acostumbrado durante cientos de años a convivir con el dolor espiritual, hasta el punto de haber considerado anormal el hecho de que una persona no pudiera soportar ese dolor y, en algunos casos, perdiera por completo la razón.

Afortunadamente, la capacidad de restablecimiento del ser humano es también milagrosa. Esa bella copa que ha quedado reducida a minúsculos fragmentos se puede, con mucha paciencia, mucha delicadeza y mucho tiempo, reconstruir y hasta hacer que vuelva a brillar.

Afortunadamente también, la ciencia médica ha avanzado en este camino y, actualmente, existen medicamentos que hacen más soportable el dolor. No por ser psicóloga pienso que los medicamentos no son útiles. Al contrario, muchas veces son una gran ayuda en el camino, a veces más breve, a veces muy largo, de superación de los problemas que nos pueden llegar a hacer tan dura la existencia. A menudo la terapa psicológica se beneficia de esa ayuda. Igual que el médico que hace que los pedazos de un fémur vuelvan a su sitio, ha dado antes al enfermo un potente analgésico para evitar en lo posible el terrible dolor.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

¿POR DÓNDE EMPEZAR?

Ésa es la cuestión. Hay tantos temas que tratar que es difícil escoger uno. Espontáneamente, en los comentarios, ya han salido dos: la depresión y las fobias, quizá por que son de los más comunes en nuestro tiempo, sobre todo el primero de ellos; y no sólo es común la depresión sino que es un problema tremendamente complejo, sobre el que se ha estudiado y escrito mucho y del que aún queda mucho por saber.

Pero podríamos hablar de trastornos: angustia, insomnio, neurosis, paranoia, delirios, psicopatía, dependencias, trastornos de la personalidad(muy poco conocidos en nuestro país, de momento....; o podríamos hablar de escuelas en psicología; o de tratamientos para los diferentes trastornos; o de sueños y la forma o forma de entenderlos (un tema que me encanta); o incluso de pequeños problemas de la vida cotidiana.

También, se me ocurre, podría usarse este blog, para exponer casos clínicos; o para hablar de nuestros propios problemas (de forma anónima, claro) e ir debatiendo sobre ellos. Me pregunto ¿podría hacerse una especie de comunidad de ayuda?.

Y se podrían comentar noticias o novedades que van surgiendo en este campo. Lecturas...Por ejemplo, ayer estuve viendo un programa de divulgación en el que se hablaba, entre otros descubrimientos acerca de la neurofisiología del cerebro, de las "Neuronas espejo", un nuevo concepto del que seguro oiremos hablar mucho. Último libro que he leído: Musicophilia, de Oliver Saacs que, me temo, de momento, sólo está en inglés, acerca de música y mente: trastornos relacionados con la percepción de la música, la música como tratamiento, o casos clínicos, como el de un médico que, tras recibir la descarga de un rayo, desarrolló una gran habilidad como pianista.

Se admiten sugerencias

martes, 14 de octubre de 2008

2.LA SALUD

Muy a menudo, cuando estudiamos, leemos o hablamos sobre psicología reflexionamos sobre la enfermedad, aunque ahora se habla más bien de trastornos, para alejarnos del concepto de "locura", lo cual es un giro interesante, pues durante siglos la locura ha sido concebida como algo oscuro e irremediable, arrastra un poso negativo que nos atemoriza y nos perturba.

Ahora, sin embargo, gracias fundamentalmente a la investigación, a los avances en los sistemas de ayuda(tanto farmacológicos como en lo que se refiere a la terapia) y a la divulgación, el ámbito del trastorno mental se ha hecho más comprensible y menos terrible, hasta el punto de que no es difícil oir hablar a alguien de sus problemas psicológicos.

Pero quería hablar de la salud, que es un concepto menos conocido y sobre el que muchos podemos opinar. No voy a echar mano de un manual sino de lo que recuerdo haber leído y me viene en primer lugar a la cabeza, aquélla definición de la OMS que específicamente rechazaba la idea de salud mental como ausencia de enfermedad y la equiparaba al bienestar en los diferentes ámbitos: personal, familiar, laboral, social... Aquí está, en inglés, finalmente no he podido reisitirme a buscarla y no ha cambiado:

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs220/en/

Copio y traduzco:
"Health is a state of complete physical, mental and social well-being and not merely the absence of disease or infirmity." : "La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedad o malestar"

Es una bonita definición y muy útil, pero ¿quién tiene la suerte de poseer ese bienestar?¿es tan común? Me parece una definición utópica, pero las utopías tienen de bueno que establecen aquéllo a lo que se debe tender. De hecho es a lo que se tiende de forma natural, a la búsqueda del bienestar, pero miramos a nuestro alrededor y lo que vemos es otra cosa: prisas, sueño, disgustos, paro, problemas económicos, familiares, laborales, te los encuentras por doquier; digamos que, por ejemplo, poca gente "respira" salud psicológica un lunes en una gran ciudad, sólo hay que buscar en los rostros que encontramos a nuestro paso.

Eso en el mundo occidental, no digamos en los países en vías de desarrollo. De hecho, pensémoslo, conseguir la salud psicológica de todos y cada uno es tan difícil, tan imposible, me temo, como conseguir el bienestar mundial. Así que no es de extrañar que muchos de nosotros pasemos por etapas en las que nuestro bienestar emocional es escaso. Lo cual no significa que, por ello, llegue a aparecer un trastorno crónico y definido. Incluso hay quién se pregunta si nuestra sociedad está ella misma enferma o, más allá, el mundo está enfermo y no parece una pregunta muy descabellada.

La salud o la enfermedad psicológicas también dependen de la definición que de ellas haga nuestro entorno. Así, como me comentaba una psicóloga, los santones de la India serían en nuestra sociedad auténticos esquizofrénicos. Si nuestra sociedad o el mundo están enfermos ¿cómo decir quién está sano y quién no?

Valga, pues, como guía, la definición utópica de la Organización Mundial de la Salud (WHO en inglés), la salud equiparada al bienestar psicológico...hasta donde éste se puede conseguir. Uno puede decir que está sano si, a grandes rasgos, se siente bien consigo mismo, en sintonía con su entorno familiar, laboral, relacional..., emocionalmente estable y, también, razonablemente seguro en lo que afecta a su supervivencia.

1. EL PROPÓSITO DE ESTE BLOG

Este blog se abre con la idea de escribir reflexiones acerca de los muchos temas psicológicos que interesan a la gente, sobre los que a menudo se oye hablar y se consulta. No pretende abarcar todos los conocimientos en este campo, eso sería imposible, sino más bien exponer una visión personal, como psicóloga clínica con años de experiencia en la práctica y con muchas lecturas, congresos, jornadas, reflexiones y publicaciones a mis espaldas.

Actualmente no ejerzo como psicóloga clínica, pero sique siendo para mi un campo que me interesa y sobre el que sigo aprendiendo y reflexionando, a menudo de forma muy crítica. La psicología es una ciencia joven e inexacta, que ha avanzado rápido, pero que, a mi juicio, necesita ser espoleada. Me he cansado de leer en mil sitios las mismas ideas y, diría yo, los mismos errores, repetidos mil veces y mi deseo es divulgar aquéllas que me parecen más útiles o interesantes y profundizar en ellas, pero también discutir el conocimiento ya establecido para hacerlo avanzar.

Trabajé durante diez años como psicóloga en un Centro del Ayuntamiento de Madrid, a destajo, se puede decir, y la confrontación entre la teoría y la práctica provocó en mí, como lo hizo también en algunos de mis compañeros, un sinfín de preguntas, reflexiones y posibles soluciones. De alguna manera, este blog es una continuación de aquél trabajo.

Pero no nos engañemos, es posible que en este blog se recojan más dudas que certezas, pues esto es lo que encuentro cuando le doy vueltas a cualquier problema relativo a la salud y la enfermedad mentales. Igual que es mucho más fácil encontrar debate que acuerdo entre los profesionales de este campo, pues las certezas no son tantas, los puntos de encuentro tampoco abundan, las corrientes divergen y están enemistadas, quizá son irreconciliables.

Este blog está tanto abierto a profesionales como al público en general y su destino dependerá, fundamentalmente, creo yo..., de que pueda seguir adelante con el proyecto que me he trazado.